720 Gym Club en Ourense apuesta por la evolución constante y el entrenamiento con método como base de un nuevo concepto de espacio deportivo en la ciudad.
Brais Ansia, uno de sus responsables, explica que el nombre no es casual: simboliza el máximo grado de compromiso y transformación personal.
720 Gym Club: evolución y método en Ourense
Ubicado en la calle Río Bibey, en el barrio de O Puente, el centro nace con la intención de ofrecer un espacio donde distintas disciplinas conviven bajo una misma filosofía: profesionalidad, progresión estructurada y trato cercano.

Frente al modelo tradicional de gimnasio impersonal, 720 propone grupos reducidos, valoración inicial y acompañamiento continuo para cada socio, desde quien busca alto rendimiento hasta quien decide abandonar el sedentarismo.
Entrevista a Brais Ansia del 720 Gym Club

Para empezar, ¿qué historia se esconde tras el número 720? ¿Tiene alguna simbología personal o deportiva que defina la esencia del club?
720 no es un número elegido al azar. Es un concepto.
Representa la idea de que cada persona puede decidir cuánto quiere cambiar en su vida. A veces basta con un pequeño giro; otras veces es necesaria una transformación más profunda.
El nombre nace de una visión del entrenamiento estructurada en grados de evolución: 90°, 180°, 360°… y 720°, que simboliza el máximo nivel de compromiso, control y superación. En el ámbito deportivo, un 720° es un movimiento técnico y exigente. No es lo básico; es preparación, decisión y determinación.

Esa misma mentalidad la trasladamos al club.
En 720 cada persona tiene su propio punto de partida. Hay quien viene a mejorar hábitos, quien quiere perder peso, ganar masa muscular, recuperarse de una lesión o simplemente sentirse mejor consigo mismo. El cambio puede ser pequeño o grande, pero siempre es personal.
Pero 720 no es solo método y evolución.
Es también un espacio donde entrenar se convierte en una experiencia positiva. Un lugar donde sentirse cómodo, acompañado y parte de una comunidad. En un sector donde muchos centros pueden resultar impersonales, 720 apuesta por el trato cercano y el ambiente de club.
Aquí se viene a entrenar, a mejorar y a estar a gusto.
720 no es solo un número. Es evolución constante.
¿En qué momento decides que Ourense necesita un espacio como 720 Gym Club y cómo ha sido el proceso de transformar esa idea en realidad?
720 nace con la idea de crear un espacio donde distintos profesionales pudieran trabajar bajo un mismo enfoque: método, evolución y trato cercano.
Queríamos un lugar donde disciplinas como entrenamiento de fuerza y acondicionamiento, entrenamiento personal, pilates, yoga, capoeira o gimnasia acrobática mantuvieran su identidad, pero compartiendo una visión común: ayudar a cada persona a alcanzar su mejor versión.
En 720 no solo se viene a entrenar. Se viene a sentirse acompañado, a formar parte de un club y a trabajar objetivos de forma estructurada y adaptada a cada perfil.
El proceso no ha sido sencillo. Han sido muchas horas de planificación, esfuerzo, inversión y dedicación para construir un proyecto sólido y coherente con esa visión. Ese trabajo previo es lo que hoy nos permite abrir las puertas con una base firme y una identidad clara.
720 es el resultado de esa constancia.
Definís el centro como “un nuevo concepto de gimnasio”. ¿Qué es exactamente lo que diferencia vuestra propuesta de los centros deportivos convencionales que ya conocemos?
La diferencia está en que no somos un espacio donde simplemente se ofrecen actividades, sino un club donde cada disciplina está dirigida por profesionales especializados exclusivamente en su área, con años de formación y experiencia.
Cada actividad; entrenamiento de fuerza y acondicionamiento, entrenamiento personal, pilates, yoga, capoeira o gimnasia acrobática, están impartidas por alguien que domina esa materia y comparte un mismo modelo de trabajo: evolución progresiva, atención personalizada y acompañamiento real.
No son actividades aisladas. Todas conviven dentro de una estructura común y una identidad compartida. Eso permite que cada persona tenga un punto de partida claro, una progresión coherente y un entorno donde se sienta orientada desde el primer día.

En muchos centros el usuario entrena por su cuenta. En 720 buscamos que entienda qué está haciendo y por qué lo está haciendo, dentro de un ambiente profesional y cercano.
Al final, podemos explicarlo con palabras, pero creemos que lo mejor es venir, conocer el espacio y vivir la experiencia 720 en primera persona.
Habéis elegido la calle Río Bibey para asentar vuestro club. ¿Qué potencial visteis en esta zona de la ciudad y cómo ha sido la acogida de los vecinos?
Desde el principio buscábamos un espacio amplio y diáfano, ya que al trabajar con distintas disciplinas necesitábamos un local que permitiera desarrollar cada actividad con comodidad y seguridad.
La zona de O Puente, en la calle Río Bibey, reunía varias condiciones importantes: un espacio adecuado para nuestro modelo de trabajo y una ubicación bien comunicada, tanto para los vecinos del barrio como para personas que se desplazan desde otras zonas de Ourense. La conexión mediante distintas líneas de autobús facilita el acceso, especialmente a familias con niños que participan en actividades como gimnasia acrobática o capoeira.
Además, es una zona con vida de barrio, cercana y dinámica, algo que encaja perfectamente con la identidad de 720 como club.
La acogida está siendo muy positiva. Los vecinos se están interesando por nuestras actividades y por nuestra forma de trabajar, lo que confirma que la apuesta por esta ubicación ha sido acertada.
Uno de vuestros pilares es el asesoramiento individual. ¿Cómo lográis que cada socio se sienta guiado en un sector que a veces peca de ser demasiado impersonal?
Para nosotros el asesoramiento no es un complemento, es la base del trabajo diario.
Todas las actividades están dirigidas y supervisadas por profesionales especializados. Trabajamos con grupos reducidos con máximo seis personas por clase en disciplinas como CrossGym en 720, 720Pilates o 720Yoga lo que permite una atención real, correcciones técnicas constantes y una progresión adaptada a cada alumno.

Antes de incorporarse a cualquier actividad, cada persona realiza una valoración inicial y una clase de prueba. Esto nos permite conocer su punto de partida y ubicarla en el nivel adecuado.
La misma estructura se aplica en Capoeira Andarue en 720 o en Ximnasia Burgas en 720, donde la atención personalizada está garantizada.

Ese equilibrio entre profesionalidad y trato cercano es uno de los pilares que definen 720.
¿Qué se va a encontrar en 720 un atleta de élite que busca alto rendimiento frente a una persona que decide hoy mismo abandonar el sedentarismo?
En 720 ambos perfiles se encuentran con lo mismo: profesionalidad, estructura y adaptación.
Un atleta que busca alto rendimiento encontrará planificación específica, control técnico y trabajo de fuerza y acondicionamiento adaptado a su disciplina, dentro de un entorno donde seguir puliendo detalles.
Por otro lado, una persona que decide abandonar el sedentarismo encontrará acompañamiento desde el primer día, progresión segura y un entorno donde no se siente fuera de lugar.

Para nosotros es igual de importante partir de un nivel 10 y buscar mejorar rendimiento, que empezar desde un nivel 4 y trabajar para subir al 5. En ambos casos el objetivo es el mismo: progresar respecto a uno mismo.
En 720 no comparamos personas, trabajamos procesos.
En vuestras instalaciones conviven otros clubes de la ciudad. ¿Qué aporta esta diversidad al ecosistema de 720 y cómo beneficia al usuario final?
La convivencia de distintos clubes y disciplinas forma parte de una visión común. Todos compartimos el mismo enfoque de trabajo: profesionalidad, progresión y atención personalizada.
Esta diversidad aporta riqueza al proyecto, ya que permite combinar distintas disciplinas dentro de un entorno coordinado. No son actividades aisladas, sino complementarias.
Para el usuario supone una gran ventaja: puede centrarse en su disciplina principal o combinar varias dentro del mismo espacio, siempre con coherencia y seguimiento profesional.
Se genera así un ecosistema deportivo dinámico donde se respira cultura de entrenamiento, respeto y comunidad.
Acabáis de arrancar vuestra actividad. ¿Cuáles son los objetivos prioritarios para este primer año?
Nuestro objetivo prioritario es consolidar el proyecto.
Queremos seguir creciendo de forma sólida, manteniendo la calidad del servicio y la atención personalizada que definen a 720. Más que crecer en volumen, buscamos crecer en comunidad: formar un espacio donde deporte, salud y bienestar vayan de la mano.

Si logramos que las personas que entren por la puerta progresen, se sientan parte del club y recomienden la experiencia, sabremos que vamos por el buen camino.
Si tuvieras que definir el éxito de 720 dentro de cinco años, ¿qué te gustaría que dijeran los deportistas ourensanos?
Nos gustaría que dentro de cinco años se diga que en 720 se hace deporte y salud con criterio.
Que somos un lugar donde el entrenamiento tiene estructura, sentido y profesionalidad. Si como resultado del buen trabajo llegan buenos resultados deportivos, mejor todavía, pero el verdadero éxito será que las personas mantengan el hábito y se sientan mejor con el paso del tiempo.
Si alguien dice “720 es mi casa para entrenar”, sabremos que hemos hecho las cosas bien

