Cajón desastre

Angrois, la tragedia ferroviaria que vuelve a la memoria

El accidente de tren de Angrois permanece en la memoria colectiva como una de las mayores tragedias ferroviarias de España, un recuerdo que vuelve con fuerza tras el grave siniestro ocurrido esta semana en Adamuz.

El 24 de julio de 2013, un tren Alvia que cubría la ruta Madrid–Ferrol descarriló a la entrada de Santiago de Compostela, en la curva de A Grandeira, en la parroquia de Angrois. El balance fue devastador: 79 personas fallecidas y más de 140 heridas, en plena víspera del Día de Galicia y de las fiestas del Apóstol.

Una tragedia que marcó a Galicia

El impacto del accidente de Angrois fue inmediato y profundo. Vecinos de la zona, servicios de emergencia y voluntarios protagonizaron una respuesta ejemplar en las primeras horas, convirtiéndose en símbolo de solidaridad y humanidad ante el horror.

Angrois, la tragedia ferroviaria que vuelve a la memoria

Las imágenes del convoy destrozado dieron la vuelta al mundo y situaron a Galicia en el centro de un debate que trascendía lo emocional: la seguridad ferroviaria, la gestión de las infraestructuras y las responsabilidades políticas y técnicas.

Justicia, dolor y memoria

A lo largo de los años, las víctimas y sus familias mantuvieron viva la reclamación de verdad, justicia y reparación. El proceso judicial fue largo y complejo, alimentando la sensación de abandono institucional que muchos afectados denunciaron públicamente.

Más allá de las sentencias, Angrois se convirtió en un símbolo del dolor persistente que dejan las tragedias evitables y de la necesidad de aprender de los errores para que no vuelvan a repetirse.

Adamuz reactiva viejas preguntas

El reciente accidente ferroviario en Adamuz ha reabierto viejas heridas y ha devuelto a la actualidad interrogantes que nunca llegaron a desaparecer:
¿Son suficientes los sistemas de seguridad?
¿Se antepone la prevención a la velocidad y a los intereses económicos?
¿Se ha aprendido realmente de Angrois?

Cada nuevo siniestro ferroviario reactiva la memoria de aquella curva y refuerza la exigencia social de que la seguridad no sea negociable.

Angrois, una lección pendiente

Doce años después, Angrois sigue siendo una referencia obligada cuando se habla de transporte ferroviario en España. Recordarlo no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de responsabilidad colectiva.

Porque mientras las causas profundas no se afronten con transparencia y rigor, Angrois seguirá siendo mucho más que un lugar: será una advertencia.

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