La situación actual en Irán atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la reciente escalada bélica y la confirmación de la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la operación militar denominada «Furia Épica».
Este suceso ha transformado el panorama político y social de la República Islámica, que ya lidiaba con una economía debilitada y una fuerte presión social interna desde finales de 2025.
Claves para entender la compleja situación actual en Irán
El pasado 28 de febrero de 2026, una operación conjunta entre Estados Unidos e Israel lanzó una serie de ataques aéreos sobre objetivos estratégicos en Teherán y otras provincias iraníes.

Según la administración de Donald Trump, el objetivo era neutralizar el programa nuclear y de misiles del país, alegando riesgos para la seguridad internacional.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar, con lanzamientos de misiles hacia bases estadounidenses en la región y territorio israelí. Este intercambio de fuego ha dejado un saldo de víctimas civiles y militares que, según organizaciones internacionales, ya supera los miles de fallecidos.
Una economía al límite
Antes de que estallara el conflicto abierto, Irán ya sufría una parálisis financiera severa. La inflación anual, que rozaba el 60% a principios de año, y la depreciación récord del rial frente al dólar estadounidense, han pulverizado el poder adquisitivo de la población.
Las sanciones internacionales reimperantes desde 2025 y la caída de los ingresos petroleros crearon un caldo de cultivo para el descontento. La gente hoy en día lucha intensamente para ganarse la vida, afirmaba recientemente la portavoz del Ejecutivo iraní, Fatameh Mohajerani, reconociendo la gravedad de la crisis.
Factores clave de la inestabilidad:
- Colapso de la moneda: El rial ha alcanzado mínimos históricos, dificultando la importación de bienes básicos.
- Crisis de suministros: La guerra ha interrumpido las cadenas de logística, provocando escasez de alimentos y medicinas.
- Cierre digital: El gobierno impuso apagones de internet para frenar la organización de protestas. Esto supuso un coste de unos 37 millones de dólares diarios para la economía digital.
Protestas sociales y represión interna
Desde diciembre de 2025, Irán ha sido escenario de las manifestaciones más transversales de su historia reciente. Lo que comenzó como una queja por el precio de los alimentos se transformó rápidamente en un movimiento nacional que abarca a obreros, estudiantes y minorías étnicas.
El Estado ha respondido con una política de seguridad estricta. Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que la represión de enero de 2026 fue la más letal en décadas, con miles de detenciones y el uso de fuerza letal en las calles.
El incierto futuro político
La desaparición de Jamenei abre un vacío de poder sin precedentes. La cúpula militar de la Guardia Revolucionaria mantiene por ahora el control operativo. Mientras, en Ginebra se intentan mantener canales diplomáticos mínimos para evitar una guerra total.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha manifestado su preocupación tras descubrir uranio altamente enriquecido en instalaciones subterráneas que sobrevivieron a los bombardeos. Esto mantiene la tensión en niveles máximos, ya que Washington exige el desmantelamiento total de cualquier capacidad nuclear para cesar las hostilidades.

