El cuidado de los pies en Navidad se convierte en una prioridad ante el aumento de caminatas, las largas horas de pie y las bajas temperaturas propias de estas fechas.
El Colexio Oficial de Podoloxía de Galicia (COPOGA) advierte de que las celebraciones navideñas pueden pasar factura a la salud podológica si no se adoptan medidas preventivas.
El COPOGA alerta del impacto de la Navidad en la salud de los pies
Según explica el Colexio, durante las fiestas coinciden varios factores que favorecen la aparición de dolor y molestias en los pies.

Entre los más habituales se encuentran el uso prolongado de calzado inadecuado o nuevo, como tacones altos o zapatos sin buen soporte, el incremento de la actividad física durante las compras y paseos, y los cambios en la alimentación, con mayor consumo de sal, alcohol o alimentos ricos en purinas. A ello se suman las bajas temperaturas, que pueden reducir la circulación periférica y aumentar la sequedad de la piel, favoreciendo problemas como sabañones o dermatitis.
Consejos del COPOGA para proteger los pies en Navidad
El Colexio Oficial de Podoloxía de Galicia recomienda una serie de pautas sencillas para evitar complicaciones durante las fiestas:
- Elegir calzado adecuado, cómodo y con buen soporte, suela antideslizante y materiales flexibles. Se aconseja evitar tacones muy altos y no superar los cuatro centímetros para mantener la estabilidad al caminar.
- Mantener una correcta higiene, usando calcetines transpirables y cambiándolos si hay sudoración excesiva, ya que la humedad intensifica la sensación de frío.
- Hidratar la piel de los pies a diario, especialmente en talones, para prevenir grietas provocadas por el frío y la calefacción.
- Revisar los pies cada día en busca de heridas, rozaduras o fisuras.
- Hacer descansos regulares, sentándose y elevando los pies para reducir la hinchazón y mejorar la circulación.
- Activar la circulación con ejercicios suaves y mantener los pies abrigados, evitando fuentes de calor directo.
- Controlar la alimentación y los excesos, ya que determinados alimentos y el alcohol pueden aumentar la retención de líquidos o agravar patologías como el pie diabético.
- Acudir a una revisión podológica, para detectar de forma precoz posibles alteraciones.
Desde el Colexio también señalan que, si aparecen molestias, los baños de agua tibia pueden ayudar a relajar la musculatura y reducir la inflamación, al igual que la aplicación de frío localizada o la realización de estiramientos suaves. No obstante, advierten de que, si el dolor persiste o aparece hinchazón severa, es fundamental consultar con un profesional de la podología, ya que podría tratarse de problemas como fascitis plantar, neuroma de Morton o una sobrecarga mecánica.

