Colaboraciones

Carballeda de Avia: La sangría del interior y la dignidad de la piedra

Carballeda de Avia resiste a la despoblación frente al olvido de la administración.

Texto de José Antonio Regueiro Docampo.

Carballeda de Avia resiste a la despoblación frente al olvido de la administración

Carballeda de Avia: La sangría del interior y la dignidad de la piedra

​Existe en la Galicia profunda un clamor atronador que no nace del viento entre los robles, sino de la indignación de un pueblo cansado de ser saqueado en silencio.

Es el grito desgarrador de la Galicia interior y oriental frente al atropello descarado de la despoblación, una herida abierta por décadas de políticas públicas devotas del sesgo territorial.

Durante más de cincuenta años, los sucesivos gobiernos han canalizado el flujo del capital, las infraestructuras y la atención institucional hacia la opulencia del Eje Atlántico. Vigo, Santiago de Compostela y A Coruña se han erigido en escaparates de prosperidad a costa de vaciar las venas del interior, arrebatándole a sus hijos y condenando a comarcas enteras a la categoría de territorio prescindible.

Carballeda de Avia resiste a la despoblación frente al olvido de la administración

​Pero Carballeda de Avia se niega a firmar su propia partida de defunción. La pretensión de someter a este municipio a esquemas de fusión administrativa no es una solución técnica; es el atajo burocrático de quien desconoce la raíz del problema. Carballeda de Avia no necesita desaparecer en un mapa rehecho desde un despacho: lo que necesita es lo que le han robado, POBLADORES.

​Este suelo no es un páramo inerte. Desde la atalaya de Pena Corneira, donde en el siglo XII Arias Calvo y su hijo, el tenente Juan Arias, forjaron la fortaleza de San Xoán y el linaje de Castela Ouriense, hasta la frondosidad alimentada por el Regato Maquiás —cuyo cauce recuerda con sus molinos el tributo de la maquía, la justa medida de grano abonada al molinero—, esta tierra sostiene un tejido socioeconómico que combate el abandono con hechos, no con propaganda.

Carballeda de Avia resiste a la despoblación frente al olvido de la administración

​Frente al olvido institucional, Carballeda se mantiene en pie gracias al empeño combativo de su tejido productivo y social:

  • La solidez del granito y la gestión técnica: En la penillanura y en los polígonos del interior, como Portaprado, la transformación minera y el procesamiento de áridos, gravas y derivados del cuarzo demuestran que el subsuelo gallego no se exporta solo en bruto, sino que genera valor añadido in situ. Al frente de esta resistencia técnica y económica se sitúan figuras como el economista y empresario José Manuel Docampo, quien desde la gestión empresarial, la industria de la piedra y el asesoramiento profesional en el propio núcleo capital, garantiza que los vecinos y comuneros no tengan que emigrar para defender sus recursos.
  • La fuerza del sector forestal e industrial: En las parroquias altas de Abelenda, Muimenta o Vilar de Condes, la gestión de los Montes Vecinales en Mano Común impulsa empresas arraigadas como Mangos Lodairo, que transforma la madera local en valor manufacturado, convirtiendo la masa forestal en empleo real y recursos que se reinvierten directamente en la conservación de las parroquias.
  • El orgullo vitivinícola de O Ribeiro: En las riberas bajas de Beiro, Carballeda y Santo Estevo de Nóvoa, los cosecheros y bodegueros miman la vid en socalcos de sábrego. Sus caldos no solo adornan los escaparates, sino que cosechan medallas y prestigiosos reconocimientos internacionales, llevando el nombre de O Ribeiro como sello de excelencia irrefutable.
  • La hostelería como corazón comunitario: En el núcleo urbano, establecimientos y locales de reunión como el Bar Plaza, el Café Bar Suso o el Bar O Camiño son mucho más que negocios: son los puntos de encuentro diarios donde labradores, canteros, técnicos y vecinos mantienen viva la cohesión social y el pulso diario de las ocho parroquias.

Un sarcasmo doloroso

​Es un sarcasmo doloroso que, mientras los vinos de la zona acumulan galardones, la industria del granito y la madera sostiene el músculo productivo y la hostelería local mantiene cohesionado al pueblo, las administraciones sigan mirando hacia la costa a la hora de repartir los fondos de desarrollo industrial. Pretender ahogar esta identidad bajo la losa de las fusiones es ignorar que Carballeda de Avia es un motor vivo que produce, resiste y da trabajo.

​La valentía de los vecinos de Carballeda no es una actitud pasiva; es la misma determinación de quienes trabajaron la piedra, la molienda en el Maquiás y la cepa durante generaciones. La Galicia del interior también existe, produce y exige su lugar. Ya es hora de que la política deje de canalizar el futuro hacia las autovías del Atlántico y devuelva a la tierra firme el respeto, las inversiones y las personas que legítimamente le pertenecen.

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