Cajón desastre

Fin de semana haciendo el camino de Santiago desde Arzúa

Imagina disfrutar de un fin de semana haciendo el camino de Santiago desde Arzúa, vivir la experiencia del peregrino en la etapa final y recordar este plan en familia por siempre. Suena bien, ¿verdad?

Fin de semana haciendo el camino de Santiago desde Arzúa

Para abrir boca en esta experiencia, Arzúa es el sitio propicio, pues se trata de la última gran villa del recorrido del camino francés. Dormir en Arzúa es el primer paso para poder amanecer temprano el sábado y tomar contacto con este lugar, rodeado de un entorno natural inigualable y con una tradición gastronómica que la hace destacar de forma especial.

Fin de semana haciendo el camino de Santiago desde Arzúa
Fin de semana haciendo el camino de Santiago desde Arzúa

Es llamada «la tierra del queso», cuyo producto estrella es famoso por su cremosidad y sabor. La miel que allí se produce también es bien conocida por su calidad. La sorpresa al llegar el viernes a esta localidad fue mayúscula pues a pesar de no conocer demasiado de esta villa, encontramos algunos tesoros que conservaremos en la memoria. El que más nos impactó fue un antiguo convento agustino del siglo XIV, convertido en la actualidad en una sala de exposiciones.

1ª etapa (Arzúa – Monte do Gozo)

El sábado nos levantamos temprano para iniciar nuestro camino. Los «niños» que nos acompañan tienen 15 y 17 años y a pesar de que las rutas habituales hablan del tramo entre Arzúa y O Pedrouzo, nos sentimos con fuerzas e intentaremos avanzar un poco más. Los primeros pasos de esta caminata están siendo cómodos. Nos entristece abandonar Arzúa sin haber podido visitarla con más calma y descubrirla un poco mejor. Prometemos volver para conocer cada rincón, entre ellos la fuente de los franceses.

El tramo hasta Pedrouzo no está haciendo mella en el grupo de viaje. Los casi 20 kilómetros de caminata transcurren principalmente por caminos secundarios y pistas forestales en las que vamos descubriendo pequeñas aldeas. Tras salir del ayuntamiento de Arzúa, nos hemos adentrado en el ayuntamiento de O Pino, el encanto rural gallego se nos muestra en un entorno natural que resulta inspirador.

La llegada a Pedrouzo la realizamos a una hora temprana y decidimos seguir adelante, tal como habíamos planeado, con la intención de hacer noche en O Monte do Gozo. Las fuerzas aún nos acompañan y cada parada que realizamos en las fuentes que encontramos nos sirve para recargar las baterías. La ilusión por llegar a Santiago de Compostela nos ayuda a avanzar y no somos conscientes de la dureza del «paseo».

A pesar de salir temprano de Arzúa, llegamos a O Monte do Gozo a una hora más propia de la sobremesa que de la hora de comer. La previsión a la hora de organizar la jornada hizo que llevásemos comida y tras parar a comer en un parque del entorno del Aeropuerto de Lavacolla, llegamos a O Monte do Gozo con la intención de descansar. Un merecido respiro antes de explorar la zona en la que pernoctaremos. Las ganas nos harían llegar ya a Santiago de Compostela pero las piernas piden descansar tras una etapa de 34 kilómetros entre Arzúa y O Monte do Gozo.

2ª etapa (Monte do Gozo – Santiago de Compostela)

El domingo amanece temprano y el entorno del Monte do Gozo nos permite vislumbrar con claridad la ciudad de Santiago de Compostela. Las piernas nos recuerdan la «paliza» del día anterior y agradecemos la cercanía con el destino. Los chicos, muestran su cansancio mediante la resistencia a madrugar.

A pesar de que tenemos ganas de llegar a la Catedral de Santiago, decidimos desayunar bien y con calma. Valoramos poder disfrutar como se merece de esta segunda y última etapa del camino. En torno a las 9 de la mañana nos ponemos en marcha. A pesar de intentar caminar tranquilos, sin darnos cuenta nuestro paso se acelera. Nuestro subconsciente quiere que lleguemos cuanto antes.

Los poco más de 4 kilómetros que debemos recorrer nos permiten llegar a la misa del peregrino de las 12h. La afluencia de gente provoca pequeñas colas pero nada consigue empañar la satisfacción de conseguir nuestro objetivo. La majestuosidad de la Catedral de Santiago nos acoge y nos abraza de forma reconfortarte, haciéndonos olvidar la carga física que acumulan nuestras piernas.

A pesar de las reticencias iniciales que los niños tenían cuando les propusimos la actividad, ahora están plenamente satisfechos. En su memoria quedarán todos aquellos lugares que hemos visto en nuestro camino, los mensajes de ánimo que nos hemos dado y el compartir en familia una experiencia inspiradora y enriquecedora. Nuestras piernas necesitan un descanso pero nuestra esencia está con las baterías a pleno rendimiento. Todo comenzó tras dormir en Arzúa y realizar un viaje para el recuerdo.

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